octubre 3, 2022
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América Latina ¿tierra de ensueño para las inversiones en empresas emprendedoras? ¿Y Cuba?

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

En los últimos años en América Latina un gran número de personas se ha decidio a emprender y sacar a flote novedosas ideas relacionadas con la tecnología y su principal reto ha sido la falta de financiación, según refiere un reciente reporte de Statista.

La región, sin embargo, ha captado el interés de inversionistas en el mercado de capitales, particularmente en lo que se conoce como inversiones de capital de riesgo (venture capital en inglés).

En 2021, por ejemplo, las empresas tecnológicas con sede en Latinoamérica atrajeron más de 15 mil millones de dólares por esta vía, según publicó recientemente la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina.

La mayoría de los fondos fueron destinados a compañías en fases tempranas de desarrollo, mientras que inversiones potentes lograron que  Tiendanube,  Bitso, Clip, Ualá y otras alcanzaran valoraciones de más de mil millones de dólares aun sin tener presencia en la Bolsa. A este tipo de startup se le conoce como “empresa unicornio”.

En 2021 los emprendedores latinoamericanos recibieron casi cuatro veces más la cantidad de dinero registrado durante todo 2020, año en que a causa de la pandemia de Covid-19 se desaceleraron estas inversiones en el área hasta los cuatro mil millones de dólares.

Sin embargo, los expertos señalan que la pandemia reforzó la tendencia al aumento del e-commerce, a la mayor digitalización de las transacciones financieras y el incremento de los servicios por Internet, de ahí que las startup de tecnología obtuvieran un impulso determinante con las inversiones.

La revista Forbes, además de otras publicaciones especializadas en finanzas y tecnología, han reconocido que la innovación tecnológica de manos de pequeñas empresas ha demostrado ser capaz de mejorar la vida de todos.

Los “unicornios” de la región y otras compañías que ya han triunfado demuestran que en el área existe talento y empresas capaces de generar valor, consideró Forbes recientemente.

El caso cubano merece un estudio más profundo, dado que fue hace menos de un lustro que el gobierno de la isla dio pasos en la apertura de más de dos mil actividades económicas, lo cual generó un cambio y apuesta parcializada por el sector privado en el país.

AlaMesa y Revolico son dos ejemplos de startups cubanas de este período que lograron triunfar. El primero es un directorio de restaurantes en Cuba en el cual se puede ordenar comida desde la isla o el extranjero y recibirla en Cuba, y el segundo es el sitio de anuncios clasificados “por excelencia” en el país.

Otros sin embargo, no lograron despegar quizás por el tipo de modelo de negocio, el concepto del proyecto y el contexto de la isla para ese momento. Como “Kewelta”, autodescrita como una red social de publicidad, que habría impactado en la visibilidad de los productos y servicios cubanos; “Ke Hay Pa’ Hoy?”, que era una plataforma promocional y “Mi Escaparate”, iniciativa de una profesora de la Universidad de La Habana para intercambiar y vender ropa de uso y otros artículos por Internet a precios asequibles. En la actualidad, de hecho, en México existen empresas equivalentes a algunos de estos, como por ejemplo, GoTrendier, donde se compra y vende ropa de mujer de segunda mano.

Actualmente y a pesar de la difícil crisis económica que vive el país luchan por abrirse camino otros emprendimientos “made in Cuba”, como Decorarte, que actualmente goza de éxito en el país caribeño; CrecexDiez, un producto digital que se propone ofrecer servicios como los de Google Ads, pero en Cuba y EducUp, una startup de tecnología educativa creada por tres emprendedores cubanoamericanos.

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