agosto 16, 2022
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De Barcelona 92 al Mundial de Atletismo 2022, el ocaso del deporte cubano

Texto: Hugo León

Todo lo que sube tiene que bajar, reza un viejo proverbio que más que sabiduría popular lleva detrás un inviolable principio físico, y que describe, con pocas palabras, los tiempos que vive el deporte cubano en la actualidad, alejado de su mejor momento.

Cuba ha tenido una interesante y nada despreciable trayectoria en el deporte desde la etapa republicana hasta la fecha, pese a su condición de pequeño país insular, pese a estar en una región geográfica separada de los grandes círculos deportivos del mundo, y no contar con las mejores condiciones económicas. Sin embargo, es evidente que los resultados no son los mismos ahora que hace 25 o 30 años.

El deporte cubano es frecuentemente dividido en dos momentos para ser estudiado. El primero de ellos, antes de 1959 y el otro, claro está, luego de ese mismo año.

Ciertamente, en sentido general se acepta que antes de 1959 el deporte en la isla revelaba la inexistencia de un sistema abarcador y organizado que regulara y desarrollara eficazmente la enseñanza de educación física en el país y que garantizara mayor éxito en el ámbito internacional.

La práctica del deporte estaba marcada por el profesionalismo y la influencia de Estados Unidos y las naciones europeas hacía que Cuba se vinculara esencialmente al béisbol, la esgrima y la gimnástica, entre otros deportes famosos en las grandes urbes mundiales.

Ramón Font,  Manuel Dionisio Días, Kid Cholotate, Alfredo de Oro, José Raúl CapaBlanca y Félix -el andarín- Carvajal, son solo algunos de los nombres de los deportistas que pasaron a la historia por sus méritos en esta etapa.

Luego de 1959 el enfoque sobre el deporte en la isla cambió a la masividad. El Instituto Nacional de Educación Física ya existía pero en febrero de 1961 se creó el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y un año más tarde se prohibió el profesionalismo en todos los deportes practicados en la isla.

Desde entonces y hasta hace algunos años, el deporte en Cuba vino de menos a más y cultivó decenas de medallas en todo tipo de competencias internacionales, incluyendo las más exigentes.

Barcelona 1992, la cumbre

El caso más ilustrativo del increíble desempeño de los atletas cubanos es el resultado de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. La Mayor de las Antillas venía de ausentarse en dos ediciones de las olimpiadas, la de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, y los expertos internacionales vaticinaban una pobre actuación.

Sin embargo, la delegación de la isla estuvo compuesta por 192 competidores y tuvo el mejor desempeño en la historia del deporte cubano en esas lides. Los primeros en despejar las dudas fueron los boxeadores, con siete coronas.

Los grandes atletas del ring fueron Félix Savón, Roberto Balado, Rogelio Marcelo, Joel Casamayor, Héctor Vinent, Ariel Hernández y Juan Carlos Lemus. Mientras tanto, en el voleibol, Mireya Luis y las demás morenas del Caribe no tuvieron rival y dominaron invictas la justa.

Javier Sotomayor fue el rey en el salto de altura y la discóbola Maritza Martén disparó un potente envío de más de 70 metros que la coronó. Sobre los colchones, en la lucha, Héctor Milián y Alejandro Puerto obtuvieron el oro también. Odalys Revé ganó en el judo y el equipo de béisbol ganó los nueve partidos que disputó, para agenciarse también la medalla dorada.

En total la delegación cubana conquistó 14 títulos de oro, seis preseas de plata y 11 de bronce, para un inesperado quinto lugar en la tabla por países que en este 2022, 30 años después, sigue siendo considerado un momento cumbre del deporte en la isla.

Además de las medallas, los registros históricos contemplan que de los 192 atletas de la delegación, más de 140 quedaron entre los primeros ocho puestos de su disciplina en particular. Habían pasado apenas unos meses del colapso de la Unión Soviética.

Todavía en 1993 Cuba tuvo otra gran actuación en los Juegos Centroamericanos de Ponce, Puerto Rico, donde se coló en el primer lugar del medallero por países, pero lo mejor ya había terminado, de ahí en adelante los resultados solo fueron en retroceso.

El medio tiempo

La desaparición del campo socialista es considerada por los historiadores como uno de los golpes más duros que ha enfrentado Cuba desde 1959. Sin los miles de millones de dólares que recibía anualmente el gobierno cubano de su aliado soviético, la crisis fue inevitable y obviamente se extendió a todas las áreas, incluyendo el deporte.

Mantener el deporte a un nivel elevado requiere de recursos que La Habana no tenía en ese momento y como el profesionalismo estaba prohibido, el deporte tampoco podía subsistir por sí mismo, fue así que comenzó a notarse el abandono de instalaciones deportivas, la falta de implementos y la cancelación de competencias.

En Atenas 2004, 12 años después de Barcelona 92, Cuba fue desplazada de los 10 primeros lugares por países y en Londres 2012 logró solo cinco medallas de oro. Algo semejante sucedió en los Juegos Centroamericanos de Veracruz en 2014, donde Cuba apenas alcanzó poco más que la mitad de los oros de 1993.

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 Cuba participó en 19 disciplinas deportivas y logró 11 medallas, cinco de ellas doradas. Una vez más, los deportes de combate sacaron la cara por la isla, con 10 de las 11 preseas alcanzadas y cinco de los seis oros.

En Tokio 2020 (celebrado en 2021 a causa de la pandemia de Covid-19) por Cuba solo compitieron 70 deportistas. El béisbol, por ejemplo, ni siquiera logró su pase a la cita.

Mundial de Atletismo 2022, el ocaso

Foto: Runners World

Es bastante probable que cuando en 2050 se escriba la historia del deporte cubano del último siglo, al 2022 se le dedique todo un capítulo. Por primera vez en un Mundial de Atletismo Cuba se va sin premios, desde el nacimiento de este tipo de competencias en 1983. Mientras tanto, el ahora portugués Pedro Pablo Pichardo ganó el oro del triple salto.

En las competencias internacionales es común ver a las grandes economías entre las principales potencias deportivas, con la base en decenas de atletas nacionalizados. Esto, que siempre ha sido común en el mundo, empieza a ser tendencia en Cuba en áreas distintas al béisbol, donde antes era más palpable.

Son varios los boxeadores cubanos que han abandonado la isla para probar suerte en los circuitos profesionales, por ejemplo, y como el INDER inmediatamente considera su partida como una deserción y prohíbe el profesionalismo, les impide volver a competir por Cuba. Lo mismo sucede con el voleibol, el atletismo, el ajedrez… Una pléyade de atletas cubanos se encuentran fuera del país obteniendo medallas para otras banderas y sin poder competir por Cuba aunque lo deseen.

En diciembre de 2021 el INDER informó a la Asamblea Nacional del Poder Popular que en la última década se habían marchado al exterior más de 800 atletas y más de dos mil entrenadores.

Además, esa institución admitió el decrecimiento de las matrículas en la base y la escasa práctica en cerca de 17 disciplinas deportivas. 

Igualmente reconoció las dificultades en la infraestructura y para el acceso a medios tecnológicos de última generación y que de más de 11 mil instalaciones deportivas de la isla, funcionan menos de la mitad. En el caso de las piscinas, apenas 27 de las 273 reciben practicantes, y no permanentemente.

A todas estas, la ex atleta Yipsi Moreno, una de las más grandes deportistas cubanas de todos los tiempos, devenida Comisionada Nacional de Atletismo y miembro del Consejo de Estado, dijo a inicios de julio que llega el momento en que a los deportistas que abandonan Cuba el dinero no les alcanza. Con anterioridad declaró que el desarrollo del deporte, más que equipos y tecnología requiere esfuerzo, consagración e inventiva.

Solo el tiempo dirá si en las venideras citas mundiales y olímpicas los cubanos podrán celebrar y ver su bandera en lo alto del podio, o tendrán vivir del recuerdo de las glorias pasadas.

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