octubre 6, 2022
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¿Desplazarán los carros eléctricos a los de gasolina en Cuba?

Foto: Archivo | CN360

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Desde hace meses en varias provincias cubanas se desplazan cuatriciclos azules y blancos, con una estructura peculiar, algunos son más abiertos otros más cerrados, con una mayor prestancia, todos tienen en común el sistema de funcionamiento: son eléctricos.

La crisis sostenida de la economía cubana donde alcanzó primero fue en la disponibilidad de la gasolina y el petróleo para la transportación pública y privada, es por esto que los choferes de autos y demás vehículos automotores han pasado de las largas colas en los servicentros hasta guardar sus carros por falta de combustible, o incluso por el mercado de piezas de repuestos el cual también se ha visto deprimido.

Mientras, primero desde el sector estatal y luego el privado, los triciclos y cuatriciclos eléctricos han ido en un notable aumento por las calles. Actualmente circulan en el país entre 40 000 y 50 000 motos eléctricas, según las autoridades.

Acorde a los datos oficiales hasta el momento Cuba ha ensamblado 5 000 de estos vehículos, pero la aspiración es llegar al doble en lo que a cuatriciclos se refiere. Así lo adelanta a medios de prensa, Elier Pérez, director de Minerva, la fábrica encargada de este proceso en la ciudad de Santa Clara, provincia de Villa Clara, que también prevé ensamblar los 2 000 vehículos de tres ruedas para este 2022.

En una vieja armadora de camiones soviéticos en desuso, en la ciudad de Santa Clara, está la planta Minerva, donde se ensambla ahora la mayoría de estas motos importadas de China o Vietnam. En otra área de la nave se almacenan hileras de triciclos listos para la venta.

La iniciativa ha sido bien acogida pues alivia un poco la grave crisis de transportación nacional, pero no es asequible para todos. El precio promedio de estos vehículos ronda entre los 4 000 y 8 000 dólares.

Hace tres años el gobierno empezó a impulsar el uso de vehículos eléctricos, introduciéndolos en empresas estatales para su personal, hoy incluso son usados como apoyo al transporte público. La aspiración a largo plazo es la de bajar el consumo del combustible, tanto del diésel como de la gasolina, además del evidente impacto ambiental que tienen los vehículos con respecto a la contaminación.

Sin embargo, este es solo el inicio de una alternativa que puede verse truncada rápidamente pues los mismos directivos de la empresa ensambladora advierten la falta que podría haber de piezas de repuestos de los mismos vehículos. Asimismo, la grave crisis energética que vive el país tampoco ofrece muchas garantías para poder recargar los vehículos en su uso diario, incluso pueden que mientras alivien el transporte público impliquen una recarga en la demanda energética; aunque ante estas dudas el director de política estratégica del Ministerio de Energía, Ramsés Calzadilla, asegura que este déficit no impedirá el funcionamiento de los vehículos eléctricos. “Una moto eléctrica podríamos decir que es muy similar a un refrigerador” en cuanto a consumo, opina Calzadilla.

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