domingo, junio 20, 2021
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Havana

Los Rolling Stones tocaron en Cuba, ¿o fue un sueño?

Fotos: Jorge Luis Borges

Texto: Darcy Borrero

En la Ciudad Deportiva, danzaron y corearon juntos, a ritmo de Satisfaction, fans provenientes de todas partes del país, movidos por la energía del legendario Mick Jagger, sudorosos y con la lengua afuera.

La Habana y sus habitantes se prepararon en 2016 para recibir a dioses de un particular Olimpo, el del rock. Antes de que Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Wa, y el coro de la maestra Digna Guerra subieran al escenario creado en la Ciudad Deportiva, algunos habían amanecido allí, con sus carpas o campamentos improvisados para asegurarse un puesto desde donde ver nítidamente a sus ídolos.

Mucho tiempo había pasado desde que The Rolling Stones se formaron como agrupación sin que Cuba fuese uno de los escenarios de sus conciertos. Por eso, había fans de todas las edades: los que siguen el grupo desde su fundación en 1962; los que los siguen desde que floreció en la isla el gusto metalero; y por último los que nunca los siguieron pero no querían perderse un concierto único e histórico, ya que este tuvo lugar justo una semana después de la reunión de Barack Obama con Raúl Castro en La Habana y se suponía que sellara un verdadero momento de cambio para la nación caribeña.

Por eso, incluso con los pocos recursos de conexión que tienen los cubanos, algunos abrieron allí mismo la Wikipedia para leer las letras mientras Jagger las pronunciaba y los hacía cabecear con la lengua afuera, sudorosos, a ritmo de Satisfaction.

Rock, Blues, Rock and roll, Blues rock, Hard rock, Rhythm and blues y Rock psicodélico​, todo eso les dio la banda en 2016 a los cubanos y a los extranjeros que no se perdieron la ocasión de ver gratis a The Rolling.

Era el primer concierto gratuito de “sus satánicas majestades” después del que dieron en Río de Janeiro en 2006.

El vocalista de esta agrupación nacida en Londres, Inglaterra, interpeló a la audiencia de inmediato con un “¡Hola Habana, buenas noches mi gente de Cuba!”. Y cientos de miles de cubanos y algunos extranjeros le devolvieron palmadas, gritos, euforia.

Y al momento de tocar Paint It Black, Mick Jagger volvió a pronunciar algunas palabras en español para deleitar a sus interlocutores: “Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música”, dijo en referencia a la época en que llevar largas melenas y oir rock era considerado por las autoridades diversionismo ideológico, penetración cultural enemiga.

“Pero hoy estamos aquí tocando para ustedes en su linda tierra. Pienso que los tiempos están cambiando. Es verdad, ¿no?”, acentúo Jagger.

La multitud respondió que sí, con cabeceos hacia adelante, mientras el suelo se estremecía con los saltos y sus majestades, en especial Jagger, daban una lección de movimiento, a pesar de su avanzada edad. Por varias horas, Cuba entera parecía moverse desde la Ciudad Deportiva como epicentro. Que no parara la música era todo lo que parecían pedir los asistentes al concierto. Cinco años después, cuando la realidad de escasez aplasta a los cubanos, aquel concierto se recuerda como un sueño. ¿Fue real?

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