diciembre 3, 2022
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Havana

Apuntes de una pasión que regresa

Texto: Alejandro Varela

Nueve meses después del último out, la espera terminó y Cuba se alista nuevamente para dar rienda suelta a su pasatiempo por excelencia. Las cortinas de las Serie Nacional 61 se abrirán este domingo en Granma y arrancará un campeonato similar en estructura al anterior, pero que debe resultar muy diferente.

El retorno de los aficionados a los estadios será lo primero que distinguirá la nueva temporada de 75 partidos por equipo. Recordemos que la Serie 60 se desarrolló completamente a grada vacía debido a las restricciones por la Covid-19, aunque pudiera verse de forma contradictoria que ahora se permita público cuando el número de casos es bien elevado en comparación con los meses finales de 2020 o los primeros de 2021.

Lo cierto es que nadie se ha puesto a cuestionar esta medida, luego de que muchos detractores en el pasado hasta abogaron por la no realización o suspensión de la Serie. Parece que la gran mayoría de las personas finalmente ha entendido que la vida tiene que seguir y debemos adecuarnos a la nueva realidad impuesta por la pandemia.

No obstante, el aforo será controlado y dependerá de la situación epidemiológica en cada provincia. Asimismo, los precios de las entradas se elevarán a tono con la nueva economía que rige el país y también variarán en dependencia del estadio. Sobre este tema estoy seguro tendremos tela para cortar más adelante.

Otro asunto que sazonó la pretemporada fueron los nuevos uniformes e indumentaria proporcionada por la marca Teammate. Sin dudas, que esa firma internacional, patrocinadora también de la WBSC, asuma el equipamiento del certamen brinda un enorme beneficio. Pero es inadmisible para un evento que pretende elevar su nivel las deficiencias y chapucerías en los diseños de algunos elencos.

En cuanto a lo meramente competitivo, el primer elemento que permite avizorar una lid distante en calidad de la anterior es la cifra de novatos que debutarán este año. ¿La principal causa? La notable cantidad de abandonos y salidas de jugadores en los últimos meses. Solo tenemos que rememorar los casos más sonados del preolímpico y el mundial sub-23, más muchos otros que no hicieron tanto ruido pero engrosaron las estadísticas.

Un total 147 jugadores entrarán de forma oficial en los libros esta contienda, un número que también se favoreció del incremento de los rosters hasta 40 peloteros. Guantánamo, La Isla y Artemisa, precisamente las tres escuadras más discretas según los especialistas, aglutinan la mayor cantidad de debutantes en sus nóminas, con 15, 14 y 12, respectivamente.

En tanto, el trío ocupante del podio en la Serie 60: Granma, Matanzas y Las Tunas, repite con la mayor cantidad de papeletas para volver a llevarse una medalla. Pese a las ausencias, algo a lo que no escapa ninguna selección, esos conjuntos han podido mantener exponentes de calidad en cada línea del juego.

Un escalón más abajo en cuanto a pretensiones aparece otro grupo integrado por Industriales, Santiago de Cuba y Pinar del Río, tres de los cuatros históricos, y que también fueron protagonistas de los playoffs el año pasado.

Los restantes cupos para la postemporada deben estar en disputa entre Camagüey, Mayabeque, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, aunque no se debe descartar a Villa Clara y Holguín, los cuales indiscutiblemente tendrán un plus con el regreso de dos experimentados directores como Pedro Jova y Héctor Hernández, respectivamente.

Ahondar más en pronósticos, está demostrado, resulta una práctica improductiva porque jamás se puede predecir el decursar de un campeonato tan largo y lleno de matices a partir de un papel y un puñado de juegos de preparación. Lo que sí podemos dar cuenta es del sabor agridulce con el que llegará la voz de playball.

Muchos acudirán a los estadios eufóricos tras los meses sin actividad deportiva en el país y la posibilidad de poder disfrutar nuevamente de la pasión que constituye el béisbol en Cuba. Mas por el otro lado, caerá el manto de la nostalgia ante un torneo plagado cada vez más de veteranos y nóveles promesas sin grandes cualidades.

Se extrañará oír hablar de las hazañas bate en mano de César Prieto, o de la racha de victorias de Lázaro Blanco, por solo poner par de ejemplos de las estrellas que ya no estarán. Pero así ha sido la realidad de la pelota cubana en este siglo y hay que saber vivir con ella.

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